Este es mi último post sobre el tema de los "viejos amigos" a quienes recurrí hace pocas semanas para unos días de reflexión. No se puede hablar de una profunda reflexión interior sin hablar del amor; amar es un mandato divino, "Ama a Dios", "Ama a tu prójimo como a ti mismo". Amar, e incluso amarse uno mismo, es pues un mandato de Dios.
Pero si el amor en su sentido más amplio es el motor y motivo que debe guiar nuestras vidas, hay una clase particular de amor que es el que nos lleva muchas veces a realizar los más grandes sacrificios y cometer las más grandes torpezas. Es a esa clase de amor al que cantan todos los poetas y es esa clase de amor la que, incluso cuando nos hace sufrir, nos cura el alma.
Muy joven descubrí en Gustavo Adolfo Becquer al poeta del amor por excelencia y no son sus rimas más complejas, sino las más simples y directas las que mejor me ayudaron siempre a expresar algunos sentimientos como, por ejemplo, la inspiración con que nos llena la sóla existencia de la persona amada:
¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¿Que es poesía?, ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía... eres tú.
O la forma en que el más mínimo gesto, a veces involuntario, a veces imaginario, puede encender la pasión en nuestro corazón o llenarnos el alma de ilusiones, no siempre respaldadas por la realidad:
Hoy la tierra y los cielos me sonríen;
hoy llega al fondo de mi alma el sol;
hoy la he visto.., la he visto y me ha mirado...
¡Hoy creo en Dios!
Pero cuando las reflexiones son largas y profundas, cuando es introspección y auto análisis de nuestros sentimientos lo que buscamos, la poesía antigua e inocente de Becquer no basta. Para explorar los rincones más oscuros y más íntimos del alma hace falta, al menos para mí, la dolorosa profundidad de la poesía de Pablo Neruda. Veinte poemas de amor...
Es Pablo Neruda el último de los viejos amigos que quería presentarles, y es su Poema XVIII el que hoy quiero compartir con ustedes.
miércoles, 5 de agosto de 2009
domingo, 2 de agosto de 2009
Los Viejos Amigos (IV)
Hay dos viejos amigos más que les quiero presentar, pero por más que pensaba no me podía decidir a quién presentar primero, a quién dejar para el final.
La canción que decidí compartir hoy con ustedes pertenece a José Luis Perales y, aunque no trae un mensaje especialmente filosófico ni profundo, la llevo en el corazón y me ha acompañado siempre porque no me deja olvidar uno de mis más acariciados sueños aún sin cumplir. Ya dije alguna vez que estoy enamorado del viento y del mar; pues uno de mis sueños, uno que pienso cumplir de todas maneras antes de marcar mi tarjeta de salida, es el de navegar en mi velero desde aquí hasta las Islas Galápagos y de regreso, tal vez acompañado de alguien a quien ame y que me ame a mí. Por supuesto que primero tengo que hacerme de un velero oceánico, ya que en mi Sunfish no voy a llegar muy lejos, pero es un sueño que me he prometido no abandonar jamás.
Y así, esta canción de José Luis Perales es el penúltimo de los Viejos Amigos que quería compartir con ustedes.
La canción que decidí compartir hoy con ustedes pertenece a José Luis Perales y, aunque no trae un mensaje especialmente filosófico ni profundo, la llevo en el corazón y me ha acompañado siempre porque no me deja olvidar uno de mis más acariciados sueños aún sin cumplir. Ya dije alguna vez que estoy enamorado del viento y del mar; pues uno de mis sueños, uno que pienso cumplir de todas maneras antes de marcar mi tarjeta de salida, es el de navegar en mi velero desde aquí hasta las Islas Galápagos y de regreso, tal vez acompañado de alguien a quien ame y que me ame a mí. Por supuesto que primero tengo que hacerme de un velero oceánico, ya que en mi Sunfish no voy a llegar muy lejos, pero es un sueño que me he prometido no abandonar jamás.
Y así, esta canción de José Luis Perales es el penúltimo de los Viejos Amigos que quería compartir con ustedes.
jueves, 30 de julio de 2009
Los Viejos Amigos (III)
Alberto Cortez, el autor de la canción que puse en mi anterior post (cuyo video fue egoistamente bloqueado por quien lo subió a youtube, contradiciendo toda la filosofía de este gran poeta y obligándome a cambiarlo) fue uno de mis compositores favoritos en mi juventud. Pero otro gran artista, amigo y colega de Cortez, que también influenció mucho en mi forma de entender la vida, fue Facundo Cabral.
Estuve escuchando algunos discos de estos dos poetas, LPs de esos que ya son prehistoria para nuestros hijos, incluyendo algunos que grabaron juntos tales como "Cortezías y Cabralidades" y "Lo Cortez no quita lo Cabral" y quise compartir con ustedes esta composición de Cortez en la versión personalizada y única de Cabral.
Los discos de Facundo Cabral son sólo otros de mis "Viejos Amigos".
Estuve escuchando algunos discos de estos dos poetas, LPs de esos que ya son prehistoria para nuestros hijos, incluyendo algunos que grabaron juntos tales como "Cortezías y Cabralidades" y "Lo Cortez no quita lo Cabral" y quise compartir con ustedes esta composición de Cortez en la versión personalizada y única de Cabral.
Los discos de Facundo Cabral son sólo otros de mis "Viejos Amigos".
domingo, 26 de julio de 2009
Los Viejos Amigos (II)
Esta es una canción que estaba en la radio por la época en que terminaba la universidad, de alguna manera me inspiró a tomar la decisión de iniciar una carrera en aeronáutica a pesar de no ser ingeniero aeronáutico.
Esta decisión me llevó a trabajar en lo que yo más amaba por entonces, los aviones, me llevó a Rusia, a Francia, a Inglaterra. Me llevó a sentirme capaz de grandes cosas y a realizarlas; a perseguir una de mis dos grandes pasiones, volar. Y a pesar de que, al final, tuve que abandonar la aeronáutica como carrera, me quedó la experiencia de sentirme capaz de enfrentar grandes retos.
Muchas veces el lado práctico de la vida nos hace abandonar algunos sueños y, muchas veces, nuevos sueños los reemplazan y nos vuelven a hacer sentir realizados. Pero cuando hemos sido aventureros e intentado realizar esos viejos sueños, el saber que lo intentamos y el placer de la experiencia viven para siempre en nuestra memoria y nos hacen sentir que en cierto modo, por un momento, los alcanzamos.
Esta canción, que ahora deseo compartir con ustedes, es sólo otro de los viejos amigos que reencontré en estos últimos días. Para mí es un canto a la libertad, al espíritu de aventura, un llamado a desestimar la opinión de los demás cuando se trata de perseguir nuestros sueños. Hasta el día de hoy, cantarla me hace recordar que soy capaz de lograrlo todo, aunque todo me diga que es imposible.
Esta decisión me llevó a trabajar en lo que yo más amaba por entonces, los aviones, me llevó a Rusia, a Francia, a Inglaterra. Me llevó a sentirme capaz de grandes cosas y a realizarlas; a perseguir una de mis dos grandes pasiones, volar. Y a pesar de que, al final, tuve que abandonar la aeronáutica como carrera, me quedó la experiencia de sentirme capaz de enfrentar grandes retos.
Muchas veces el lado práctico de la vida nos hace abandonar algunos sueños y, muchas veces, nuevos sueños los reemplazan y nos vuelven a hacer sentir realizados. Pero cuando hemos sido aventureros e intentado realizar esos viejos sueños, el saber que lo intentamos y el placer de la experiencia viven para siempre en nuestra memoria y nos hacen sentir que en cierto modo, por un momento, los alcanzamos.
Esta canción, que ahora deseo compartir con ustedes, es sólo otro de los viejos amigos que reencontré en estos últimos días. Para mí es un canto a la libertad, al espíritu de aventura, un llamado a desestimar la opinión de los demás cuando se trata de perseguir nuestros sueños. Hasta el día de hoy, cantarla me hace recordar que soy capaz de lograrlo todo, aunque todo me diga que es imposible.
viernes, 24 de julio de 2009
Los viejos amigos (I)
Estos días pasados, días de introspección, de revisar viejas lecturas, viejas canciones y viejos intentos fallidos de pasar por escritor, me han hecho reencontrarme con muchos de estos viejos amigos que, ahora, quiero conpartir con ustedes.
Estas citas no tienen ningún mensaje, no reflejan ningún estado de ánimo en particular, simplemente el placer de escuchar versos tan sentidos y tan bien escritos como por ejemplo:
...
no acuses a mi corazón
tan maltrecho y ajado
que está cerrado por derribo.
Por las arrugas de mi voz
se filtra la desolación
de saber que estos son
los últimos versos que te escribo...
Creo que por los próximos días los voy a torturar, a ustedes los pocos amigos que me leen, con algunas viejas canciones que a mí me encantan, que me traen recuerdos de años más jóvenes y evocan sentimientos que ahora me sale del alma compartir.
Estas citas no tienen ningún mensaje, no reflejan ningún estado de ánimo en particular, simplemente el placer de escuchar versos tan sentidos y tan bien escritos como por ejemplo:
...
no acuses a mi corazón
tan maltrecho y ajado
que está cerrado por derribo.
Por las arrugas de mi voz
se filtra la desolación
de saber que estos son
los últimos versos que te escribo...
Creo que por los próximos días los voy a torturar, a ustedes los pocos amigos que me leen, con algunas viejas canciones que a mí me encantan, que me traen recuerdos de años más jóvenes y evocan sentimientos que ahora me sale del alma compartir.
sábado, 18 de julio de 2009
Las prendas del amor
No hago otra cosa que pensar en ti. Por halagarte y para que se sepa, tomé papel y lápiz y esparcí las prendas de mi amor sobre la mesa. Buscaba una canción y me perdí en un montón de palabras gastadas. No hago otra cosa que pensar en ti... y no se me ocurre nada. (Joan Manuel Serrat)
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A estas alturas del siglo 21, de la edad de la informática la realidad virtual y la red mundial. ¿Cuales son las prendas del amor?
Acaso un acceso autorizado a un album de fotografías digitales, acaso la carpeta Recibidos de un servidor de correo en línea, acaso un disco virtual con acceso compartido. ¡Cuánto han cambiado los tiempos!
Después de releer todos los eMails, después de volver a ver todos los álbums, despues de revisar todos los archivos descargados y recordar sus circunstancias particulares. Después de recordar cada anécdota, cada promesa, cada sentimiento, cada pelea y cada reconciliación. ¿Dónde más buscar inspiración? ¿Dónde buscar consuelo? ¿Que más nos queda?
Nos queda todo aquello que teníamos "antes-de", lo que no es compartido sino propio, lo que fue en un tiempo alimento para el alma y ahora, olvidado en el más oscuro rincón de la memoria, espera fielmente por nosotros. Las viejas canciones, los viejos poemas, los viejos libros que leímos, los que alguna vez escribimos. Todos esos recuerdos de nuestra vida que habíamos dejado olvidados pero que siguen vivos dentro de nosotros, siempre allí como los viejos amigos, dispuestos no a decirnos nada sino simplemente a acompañarnos.
Y entonces, agradecidos, nos refugiamos en ellos; porque cuando queremos escondernos a lamer las heridas de nuestra propia conciencia, no hay mejor compañía que la de los viejos amigos.
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A estas alturas del siglo 21, de la edad de la informática la realidad virtual y la red mundial. ¿Cuales son las prendas del amor?
Acaso un acceso autorizado a un album de fotografías digitales, acaso la carpeta Recibidos de un servidor de correo en línea, acaso un disco virtual con acceso compartido. ¡Cuánto han cambiado los tiempos!
Después de releer todos los eMails, después de volver a ver todos los álbums, despues de revisar todos los archivos descargados y recordar sus circunstancias particulares. Después de recordar cada anécdota, cada promesa, cada sentimiento, cada pelea y cada reconciliación. ¿Dónde más buscar inspiración? ¿Dónde buscar consuelo? ¿Que más nos queda?
Nos queda todo aquello que teníamos "antes-de", lo que no es compartido sino propio, lo que fue en un tiempo alimento para el alma y ahora, olvidado en el más oscuro rincón de la memoria, espera fielmente por nosotros. Las viejas canciones, los viejos poemas, los viejos libros que leímos, los que alguna vez escribimos. Todos esos recuerdos de nuestra vida que habíamos dejado olvidados pero que siguen vivos dentro de nosotros, siempre allí como los viejos amigos, dispuestos no a decirnos nada sino simplemente a acompañarnos.
Y entonces, agradecidos, nos refugiamos en ellos; porque cuando queremos escondernos a lamer las heridas de nuestra propia conciencia, no hay mejor compañía que la de los viejos amigos.
miércoles, 15 de julio de 2009
Heraldo Negro...
Hoy día, justo ahora, sólo los versos de César Vallejo pueden reflejar cómo me siento.
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